
Hoy es un día triste en el que recordamos que la violencia de género existe, que deja víctimas con mujeres muertas, hijos sin sus madres y familias diezmadas por el dolor.
Hace pocos días asistí a una charla sobre la violencia en las escuelas, y sobre la violencia en la sociedad en general. Allì se hablaba de la exposición del tema en los medios de opinión pública, cómo la violencia familiar se ha vuelto un tema tan naturalizado que sólo toma la plana si se trata de un hecho espectacular, pero que un hombre mate a su pareja, o que la golpee, o la maltrate psicológicamente, no es noticia, no vende, mientras que dos jóvenes que matan a una perra a golpes es una noticia que impacta a todos.Si bien compartimos que la crueldad animal es indeseable, nos preguntamos cómo hemos llegado a desensibilizarnos ante el maltrato físico y psicológico de las mujeres y los niños.
Esto tiene su arraigo, provenimos de sociedades y culturas machistas que han defendido que, una palmada dada a tiempo es buena, que el hombre es superior a la mujer, que el insulto es parte del vocabulario diario.
La única forma de cambiar es generar el cambio, enseñar a nuestros hijos, a nuestros nietos, a nuestros alumnos y a nuestros vecinos, el respeto por el otro y por sí mismo y la erradicación de conductas violentas.